Se acerca el día de muertos, entre platicas y charlas escucho los comentarios de amigos y conocidos, que vas a hacer a donde vas a festejar?, te vas a ir a tu ciudad?, se van a juntar en tu casa?, te vas a disfrazar?, deberiamos no trabajar ese día, y comentarios tan diversos y coloquiales entorno a dos tradiciones, una adoptada y una muy nuestra.
Estoy fuera de mi entorno, no tan lejos, pero suficiente para tener que quedarme en un dia en el que hay que trabajar medio día, sin la posibilidad de viajar y poder compartir un momento familiar, sin embargo, todo esto es parte del día a día y de la continuidad de la rutina y del año.
Cada que sale el tema entorno al dia de muertos, tengo que simular total indiferencia y espontaneidad para continuar con la charla como cualquier otro tema, dandole la importancia al dia festivo como tal.
Sin embargo, tengo que ser fuerte y apretar mis mas profundos sentimientos y mantener mis ojos sin parpadear, en esos momento llega muy fuerte el recuerdo de mi madre que nos dejo este mismo año, hace algunos meses, vienen a mi una lluvia de recuerdos y memorias de ella, de lo compartido y de lo enseñado, sin la minima posibilidad de poder hacer algo al respecto, por que sencillamente ya no tienes a la persona que amas para poder hacerlo, tengo que vivir con el pensamiento de que hize todo lo que pude y espero haya sido suficiente.
Tengo muy presente y posiblemente me acompañe durante mucho tiempo la imagen de ver a mi madre descansando con uno de sus vestidos de gala y sus conocidas arracadas y que tuvo oportunidad en la ultima semana de conocer a mis dos hijos y que sus enseñanzas continuaran.
Gracias Madre.
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